• 18/Septiembre/2018
  • Pedro Reyes

El Registro Público de la Propiedad, es la institución que te puede informar a nombre de quien se encuentra registrado un inmueble, los movimientos que ha tenido y si éste se encuentra embargado, si se encuentra dentro de un proceso litigioso o garantizando un crédito con una hipoteca o fideicomiso. La ley protege a la persona que adquiere de buena fe de la persona que aparece inscrita en dicho registro.

Podríamos pensar que al solicitarle al vendedor de un inmueble, su título de propiedad, y revisar que los datos del propietario y el inmueble corresponden a la persona que vende así como al inmueble en cuestión y checar que vengan los datos en que quedó inscrita la escritura en el Registro Público de la Propiedad sería suficiente para tener la tranquilidad para hacer la operación, sin embargo esto está lejos de ser cierto, pues ese título de propiedad exhibido, te señala la situación del inmueble en la fecha de otorgamiento de dicho instrumento, y sobre el inmueble pueden haber transcurrido varias operaciones posteriores a la escritura que se nos exhibe.

Por ejemplo, si el título de propiedad que te exhiben resulta que es cuando el que se ostenta como vendedor adquirió el inmueble, digamos que en el año de 1994, pues de 1994 a la fecha ese inmueble pudo haber sido embargado, hipotecado e incluso vendido, por lo cual es importantísimo revisar su situación y la manera de poder hacerlo, es precisamente consultando el inmueble en el Registro Público de la Propiedad.

Es muy recomendable que consultes la situación del inmueble que pretendes adquirir en el Registro Público de la Propiedad antes incluso de firmar un contrato privado y dar un anticipo para la compra del mismo, pues corres el riesgo de que por no haber revisado el status del inmueble antes, la operación no se pueda realizar y el obtener la devolución de tu anticipo te resulte muy difícil o incluso imposible si es que fuiste víctima de un fraude.

La consulta en el Registro Público de la Propiedad la puedes llevar a cabo, generalmente, de la siguiente manera:

Mediante la obtención de una copia de la inscripción en libro del inmueble respectivo o copia del folio real físico o electrónico dependiendo del sistema registral del lugar de la ubicación del inmueble. Esto puede tardar desde un día hasta tres (o a veces un poco más) en poder obtenerse dependiendo de cada oficina de registro público de la propiedad.
Mediante una consulta informática vía remota (web) a las inscripciones del inmueble si el registro público de la propiedad en donde se encuentra el inmueble cuenta con este sistema. La consulta por este medio es inmediata, y pueden hacerla según la oficina de registro público de la propiedad de que se trate, los notarios, abogados, agentes inmobiliarios, asociaciones de agentes inmobiliarios, etc.
Mediante la tramitación y obtención en el Registro Público de la Propiedad de un certificado de gravámenes del inmueble que se pretende adquirir. En este caso el plazo de entrega es muy distinto dependiendo de la ubicación del inmueble, existen registros públicos que entregan el trámite en días, otros semanas y hay registros que pueden tardarse hasta más de un mes.
También es importante que sepas que puedes solicitarle al notario de tu confianza, lo que es muy recomendable, que te haga la consulta en el Registro Público de la Propiedad a través de alguna de las opciones antes señaladas a fin de que te de luz verde para adquirir el inmueble que pretendes, antes de firmar algún documento, contrato o entregar un anticipo.

Así que ya lo sabes, el Registro Público de la Propiedad es un gran amigo que te puede evitar muchos dolores de cabeza, acude a él antes de entrarle a una operación inmobiliaria.

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